
Si llevas meses mirando viviendas pero cada vez que haces números piensas “no me llega”, probablemente tengas la misma duda que muchas personas que nos escriben:
¿Realmente podría comprar una casa o estoy perdiendo el tiempo mirando pisos que no puedo permitirme?
La respuesta no depende únicamente de cuánto tienes ahorrado.
El banco va a analizar tus ingresos, gastos, estabilidad laboral, deudas, capacidad de ahorro y la vivienda que quieres comprar. Y, dependiendo de tu perfil, también puede haber opciones de financiación superiores al 80%.
Por eso, antes de descartarte tú mismo, hay algo mucho más útil que hacer números por encima: estudiar si tu operación es realmente viable.
¿Puedo comprar una vivienda?
Sí, es posible que puedas comprar aunque ahora mismo no tengas claro cuánto dinero necesitas.
Pero también puede ocurrir que todavía no sea el momento.
Y las dos respuestas son útiles.
Si puedes comprar, sabrás qué presupuesto puedes asumir y qué financiación podrías conseguir.
Si todavía no puedes, sabrás qué necesitas mejorar: ahorrar más, reducir deudas, esperar a tener mayor estabilidad laboral o ajustar el precio de la vivienda que estás buscando.
El problema no es descubrir que todavía no puedes.
El problema es pasar años pensando que no puedes sin haberlo comprobado nunca.
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¿Qué mira realmente el banco?
Cuando solicitas una hipoteca, el banco no se fija únicamente en tus ahorros.
Analiza tu situación económica en conjunto para determinar si podrás hacer frente a la cuota del préstamo.
Entre los aspectos que puede valorar están:
Tus ingresos: cuánto ganas, de dónde proceden y si son estables.
Tu situación laboral: tipo de contrato, antigüedad, continuidad de los ingresos o situación como autónomo.
Tus gastos y otras deudas: préstamos personales, financiación de vehículos, tarjetas y otros compromisos mensuales.
Tu nivel de endeudamiento: cuánto de tus ingresos ya está comprometido con otras obligaciones.
Tus ahorros: cuánto dinero tienes disponible y, en algunos casos, cómo has conseguido generar ese ahorro.
La vivienda que quieres comprar: precio, tasación, ubicación y características del inmueble.
Por eso, dos personas con el mismo sueldo pueden tener posibilidades hipotecarias completamente diferentes.
¿Cuánto dinero necesito ahorrar para comprar una casa?
Esta es una de las primeras preguntas que se hace prácticamente cualquier comprador.
La respuesta depende del porcentaje de financiación que consiga y de los gastos asociados a la compraventa.
En una hipoteca convencional que financie el 80%, normalmente tendrás que aportar aproximadamente el 20% del precio de la vivienda, además de los impuestos y demás gastos de la operación. Como referencia, algunos cálculos actuales sitúan el ahorro necesario en torno al 28%-32% del precio cuando se financia el 80%, aunque la cifra real depende de la comunidad autónoma, el tipo de vivienda y los gastos concretos.
Por ejemplo, si compras una vivienda de 200.000€ y el banco financia el 80%, necesitarías aportar:
40.000€ de entrada
A esto habría que añadir los gastos e impuestos de la compraventa.
Pero aquí es donde muchas personas se descartan demasiado pronto.
El 80% no es necesariamente el máximo que puedes conseguir.
Dependiendo de tu perfil y de la operación, existen situaciones en las que es posible acceder a una financiación superior, incluso del 100% del precio de compraventa.
En los últimos años, el 80% ya no es la norma, hoy en día, perfiles buenos y no tan buenos pueden obtener más de un 80% de financiación.
Eso no significa que cualquier persona pueda conseguirla ni que el banco vaya a aprobarla automáticamente. La financiación al 100% sigue siendo una opción excepcional y está condicionada al perfil del comprador y a las características de la operación.
¿Y si no tengo el 20% ahorrado?
Aquí es donde conviene no tomar una decisión basándote únicamente en la regla del 80%.
Si no tienes ese 20% completo, no significa automáticamente que no puedas comprar.
Existen diferentes vías para conseguir una financiación superior a la habitual. Una de ellas es el Aval ICO, que permite a determinados compradores acceder a una financiación más elevada al cubrir el Estado una parte del riesgo de la operación mediante su aval.
También existen otras posibilidades de financiación dependiendo del perfil del comprador, de la entidad y de las características de la vivienda.
Por eso, la pregunta correcta no siempre es:
“¿Tengo el 20%?”
A veces es:
“¿Qué porcentaje de financiación podría conseguir con mi perfil?”
Y esa respuesta no se puede saber mirando únicamente cuánto dinero tienes en la cuenta.
¿Qué pasa si pago 800 € de alquiler?
Aquí aparece otra de las grandes dudas.
Si pagas 800 € al mes de alquiler, en cinco años habrás pagado:
48.000 €
Eso no significa que ese dinero esté “tirado”.
El alquiler te está dando un lugar donde vivir y, para muchas personas, es la opción que necesitan o pueden permitirse en ese momento.
Pero si llevas años pagando una cantidad similar y te gustaría comprar, quizá merece la pena hacer una comprobación:
¿Podrías estar destinando una cantidad similar a una hipoteca?
No significa que una cuota hipotecaria de 800€ sea automáticamente viable para ti. El banco tendrá que analizar tus ingresos, tus gastos, tus deudas y el resto de circunstancias de la operación.
Pero sí puede merecer la pena hacer los números.
Tres frases que escuchamos constantemente
Cuando alguien empieza a plantearse comprar una vivienda, es habitual escuchar:
“Necesito tener ahorrado el 20%.”
Depende del porcentaje de financiación que puedas conseguir.
“Con mi sueldo no puedo comprar.”
No se puede saber únicamente por el sueldo. También hay que valorar tus gastos, tus deudas, tu estabilidad laboral y el precio de la vivienda.
“Seguro que el banco me dice que no.”
Cada entidad tiene sus propios criterios de riesgo y una operación que una entidad descarta puede no tener el mismo resultado en otra.
Por eso es importante estudiar diferentes posibilidades antes de dar por hecho que no puedes.
¿Y si todavía no puedo comprar?
También puede ser una buena respuesta.
Imagina que haces el estudio y descubres que ahora mismo no puedes acceder a la vivienda que quieres.
Eso te permite saber qué necesitas cambiar para conseguirlo.
Quizá necesitas ahorrar durante unos meses.
Quizá necesitas reducir alguna deuda.
Quizá tienes que esperar a tener más antigüedad laboral.
Quizá el precio de la vivienda que estás buscando es demasiado alto para tu situación actual.
O quizá simplemente necesitas plantear la operación de otra manera.
Lo importante es que dejas de moverte a ciegas.
El mayor error es descartarte antes de tiempo
Comprar una vivienda es una decisión importante y no tiene sentido empezar buscando pisos sin saber primero qué presupuesto puedes asumir.
Pero tampoco tiene sentido descartarte automáticamente porque no tienes el ahorro que pensabas que necesitabas.
La financiación hipotecaria no funciona con una única regla válida para todo el mundo.
Tu perfil, tus ingresos, tus deudas, tus ahorros y la vivienda que quieres comprar forman un conjunto.
Y eso es precisamente lo que hay que analizar.
¿Cómo saber si puedo comprar una vivienda?
Antes de firmar unas arras, hacer una reserva o empezar a visitar viviendas, lo más recomendable es conocer tu capacidad de compra.
En un estudio de viabilidad hipotecaria se puede analizar, entre otras cosas:
Cuánta financiación podrías conseguir.
Qué precio de vivienda encaja con tus ingresos.
Cuánto ahorro necesitarías aportar.
Qué cuota hipotecaria podrías asumir.
Cómo afectan tus préstamos o deudas actuales.
Si existen opciones para superar el 80% de financiación.
De esta forma puedes empezar a buscar vivienda con un presupuesto realista y evitar enamorarte de una casa que después el banco no pueda financiar.
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¿Y si llevas años pensando que no puedes?
Puede que tengas razón.
O puede que simplemente nadie haya estudiado todavía tu caso.
En HipoTips analizamos tu situación de forma personalizada para determinar qué opciones de financiación pueden encajar contigo, ya sea mediante una hipoteca convencional, una financiación superior al 80% o alternativas como el Aval ICO cuando cumplas sus requisitos.
Te explicamos desde el principio qué es viable, qué necesitas para conseguirlo y qué pasos tendría sentido dar en tu caso.
Y si todavía no es tu momento, también te lo diremos.
Porque saber que todavía no puedes comprar también es mejor que pasar años viviendo con la duda.
👉 Conoce algunos de nuestros casos de éxito y descubre cómo hemos acompañado a otras familias durante el proceso de conseguir su hipoteca.
Preguntas frecuentes sobre comprar una vivienda
¿Cómo sé si puedo permitirme una hipoteca?
No depende únicamente de tu sueldo. El banco tendrá en cuenta tus ingresos, gastos, otras deudas, estabilidad laboral, ahorro y la vivienda que quieres comprar.
¿Cuánto tengo que tener ahorrado para comprar una casa?
Depende de la financiación que consigas y de los gastos de la compraventa. Con una financiación del 80%, normalmente tendrás que aportar el 20% que no cubre la hipoteca más los gastos e impuestos correspondientes.
¿Puedo conseguir una hipoteca con menos del 20% ahorrado?
Si es posible conseguir una financiación superior al 80%. Sin embargo, no es algo que el banco conceda automáticamente y habrá que analizar la operación completa.
¿Puedo conseguir una hipoteca al 100%?
Sí, existen operaciones con financiación del 100%, pero no son una opción estándar para cualquier comprador. Dependerá de tu perfil, de la vivienda y de la vía de financiación utilizada.
¿Puedo comprar una casa si tengo otras deudas?
Tener un préstamo, una financiación de coche o cualquier otra deuda no significa automáticamente que no puedas conseguir una hipoteca. El banco analizará cómo afectan esas cuotas a tu capacidad de endeudamiento.
¿Es mejor seguir de alquiler o comprar?
No existe una respuesta universal. Depende de tu situación económica, tus planes personales, el precio de la vivienda y la financiación que puedas conseguir. Lo importante es conocer tus opciones antes de decidir.
¿Qué pasa si ahora mismo no puedo comprar?
No significa necesariamente que no puedas hacerlo más adelante. Un estudio de viabilidad puede ayudarte a identificar qué necesitas mejorar para que la operación sea posible en el futuro.


